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Ovnis y alienígenas

Ovnis y alienígenas: un tema complicado

No debo de ser el único al que le resulta complicado escribir sobre ovnis y alienígenas desde un punto de vista neutral. Al que tiene tendencia a inclinarse por el enfoque científico y pide examinar las pruebas, pocas veces se le presenta algo más que algún rastrojo quemado, alguna foto de dudosa veracidad, o últimamente alguno de los videos que circulan por YouTube. De estas pruebas poco o nada científico se puede concluir. Por otro lado los testimonios de encuentros con ovnis son incontables y aunque es cierto que la mayoría son poco dignos de confianza por la falta total de evidencias o por el perfil del testigo (embaucadores, charlatanes o simplemente ingenuos), queda siempre un cierto número de avistamientos que, al estar avalados por personas o instituciones de calidad (pilotos de aviones, fuerzas aéreas, etc) nos dejan con la duda. Cada dos por tres se anuncia que el gobierno de Usa, o de Francia, o de España va a desclasificar documentos ovni y a la expectación que se crea le sigue algún programa de televisión que pronto queda en nada: más testimonios de luces extrañas que se mueven en el cielo; ni una sola briza de prueba que llevar al laboratorio para examinar.

Ilustración alienígenas ancestrales
¿Hubo alienígenas ancestrales que enredaron con la evolución humana?

En la serie de artículos que escribí para Área Subliminal, tuve ocasión de documentarme sobre la historia del fenómeno ovni, del fenómeno alienígena que vino después, y del fenómeno de fagocitación del mercado del misterio que actualmente ocurre con la, así denominada, ufología. Aprendí que las ideas sobre la existencia de vida extraterrestre en un universo con pluralidad de mundos datan ya de la Grecia clásica, con los viajes a la Luna de Luciano de Samosata. Pero una cosa es que haya vida en otros mundos, es decir, que haya alienígenas, y otra es que haya medios de transporte para que esos seres puedan visitar la Tierra, es decir que haya ovnis.

Fagocitación del mercado del misterio

Hoy en día la ufología pretende dar explicación a todos los asuntos no resueltos que tradicionalmente venían configurando el mercado del misterio: fantasmas, apariciones, levitación, magia de todo pelaje, incluyendo los misterios arqueológicos (Stonehenge, Nazca, etc) y religiosos de todo tipo (Jesús sería un alienígena, los humanos somos creación de los dioses babilonios, que en realidad era extraterrestres). Para entender esta disparatada pretensión, hay que tener en cuenta cómo ha sido la evolución del mundo del misterio desde la invención de la cohetería y cómo en los años 1950-1960 surgió una nueva hornada de periodistas de investigación (así es como se autodenominan ellos) que llevó la postura alienígena a los límites de lo posible. La Tierra hoy, con sus gobiernos e instituciones, sería una especie de granja humana pastoreada por alienígenas, pero todo ello se mantendría en secreto gracias a la connivencia y la colaboración de los sectores interesados. Hay que destacar entre todos estos periodistas de investigación ufológica a Erich Von Däniken como verdadero sintetizador, que no inventor, de la idea de los «alienígenas ancestrales». Esta idea ya estaba contenida en relatos de ciencia-ficción de, por ejemplo, Lovecraft. Pero es que la imaginación de los autores de ciencia ficción ha ido precediendo casi siempre a las ocurrencias ovni. Antes de que, supuestamente, al matrimonio Hill lo raptaran y estudiaran en un laboratorio extraterrestre, las revistas pulp de años atrás ya se habían imaginado que una de las motivaciones de los alienígenas para visitar la Tierra podría ser este tipo de estudios biológico-anatómicos de la especie humana. Antes de que Kenneth Arnold avistara sus platillos volantes en 1974, estos artefactos ya habían decorado las portadas de esas mismas revistas.

Alegoría onírica sobre ovnis, Von Däniken y más
Alegoría onírica sobre ovnis, Von Däniken y más

El mercado de la ufología tuvo su cénit en las revistas especializadas de los años 1970-1980 y la ufología como disciplina pretendió acceder a la categoría de ciencia, presionando en foros como la ONU para ser catalogada como tal y disfrutar de presupuestos para sus investigaciones. Sin embargo la ciencia oficial siempre ha mostrado una postura de rechazo frontal hacia los métodos de trabajo de la ufología que el diccionario de español define como simulacros de ciencia y que, en el mejor de los casos, se podrían calificar de pseudo-científicos. Ni siquiera pudo la ufología mantenerse como apartado del periodismo de investigación, lo que podría, al menos, haber conseguido si hubiera vigilado la contaminación por charlatanería y los bulos. Si en lugar de optar por el sálvese quien pueda, la ufología hubiera adoptado una estructura organizativa para hacer el trabajo de «asuntos internos» desbrozando y descartando fraudes antes de que alcanzaran las revistas o llegaran a las pantallas, otro gallo le cantaría hoy, un gallo que sería muy distinto del señor Tsoukalos y su pelo de punta.

Peluquería alienígena
Tenemos un problema serio con el peluquero del señor Tsoukalos

Pero las cosas fueron como fueron, y el desarrollo natural de la ufología como rama de mercado del misterio la empujó hacia una huida hacia adelante que desembocó en más y más fraudes sobre avistamientos, abducidos y contactados y en una situación en la que, si había algún testimonio o caso legítimo, era ya imposible distinguirlo del océano de engaños. La ufología sigue siendo una guerra de todo o nada con bandos radicalizados y muchas veces una guerra de todos contra todos dentro de esos mismos bandos. El que cree, tiene tendencia a creerlo todo, incluyendo las hembras extraterrestres con vello púbico rojo que raptaron a Antonio Vilas-Boas. El escéptico, por su parte, solo quiere leer los artículos o trabajos que desmitifican y revelan el fraude. Internet es un basurero inmenso en el que es casi imposible encontrar algo que permita documentarse con garantías. La tecnología de video permite hoy ejecutar, con muy pocos medios, películas que aparentan un realismo sorprendente y mientras sigamos en este plan, la ufología esta condenada a ser una religión para sus fieles, con su papa Von Däniken y sus profetas Freixedo, JJ Benítez, y otros, y un cachondeo para el resto del planeta.

El aspecto científico más interesante de todo el fenómeno ovni es, sin duda, el sociológico. Es interesante comprobar cómo los cambios sociales y los avances tecnológicos han ido marcando su evolución y revelando al tiempo ciertas aspiraciones, deseos, miedos y frustraciones del género humano. El mismo Carl Jung ya se mostró interesado por el fenómeno ovni, que él interpretaba como una manifestación de las aspiraciones o deseos del inconsciente colectivo: una potencia luminosa situada en un plano de conciencia superior, por encima de los mezquinos deseos de dominación y control de los recursos propios del instinto de supervivencia humano, que trajera la paz definitiva y condujera los avances en ese sentido.

En fin, como ya conté mi experiencia directa en el mundo ovni, que es mas bien pobre, dejo aquí todos los materiales que elaboré durante aquella fascinante investigación por si a alguien le sirven.

Infografías sobre ovnis y alienígenas







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