Lo dijo Ayn Rand:

    Cuando adviertas que para producir necesitas autorización de quienes no producen nada; cuando veas que el dinero fluye hacia los que no trafican con bienes, sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias, más que por el trabajo; cuando compruebes que las leyes no te protegen; cuando contemples la corrupción recompensada y la honradez arrinconada, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.

Coronafraude y psicosis colectiva

El oscuro objetivo de las élites oscuras

El fraude del covid-19 ha supuesto una aceleración del proceso de destrucción de la sociedad occidental que venía desarrollándose de forma más o menos larvada durante las últimas décadas (hundimiento de la natalidad, desmantelamiento de la industria, secuestro de la agricultura, destrucción de la educación, borrado de la historia, corrupción de la música y las artes, reemplazo poblacional en occidente por invasión silenciosa con africanos y asiáticos) y que arranca originalmente de bastante antes.

Muchos todavía no han asimilado que este proceso de destrucción está lanzado por las élites oscuras que son dueñas del poder financiero, desde el cual vienen controlando la política, los medios de masas, el arte, el entretenimiento y la ciencia. Estas élites organizan problemas artificiales de todo tipo con solución preparada de antemano, inducen guerras cuando quieren y financian a ambos bandos, esquilman países con la complicidad de los políticos locales para beneficio de sus corporaciones, aplastan a los gobiernos que se les resisten, y manejan el relato de lo que ocurre a través de su control total de los medios de masas.

El objetivo final de estas élites es el control total de la población como sociedad de amos y esclavos tipo 1984 y, tras mucho añorarlo y mucho intentarlo, ahora lo ven al alcance de la mano con ayuda del secuestro de la tecnología y su uso en contra de la población que inocentemente desarrolla esa tecnología creyendo que es para el progreso. Si llegaran a implantar ese sistema, ellos serían casi dioses pues se habrían hecho con toda la propiedad del planeta y decidirían sobre la vida, la reproducción y la alimentación del resto, que no tendría otra opción que consentir y callarse o rebelarse para perder la vida en una lucha con derrota muy probable.

Una plandemia para controlarlos a todos

Lo sorprendente en este caso es que gran parte de la población que en este proceso criminal sería objeto de robo y violación por parte de estas élites rapaces, ni siquiera concibe que pueda existir un grupo de gente con estos objetivos tan malvados. Su absoluto control del relato y la censura a la disidencia través de sus mass-mierda, asustan y confunden al público, dificultando mucho el natural proceso de toma de conciencia necesario para la desobediencia, la resistencia y la rebelión, derechos naturales de una población así agredida. E incluso al contrario, se da muy a menudo una especie de síndrome de Estocolmo que hace que incluso en estos momentos de descarado engaño con el coronafraude gran parte de la humanidad esté colaborando con el robo de sus derechos humanos, la destrucción de sus negocios, la violación de sus cuerpos y la llegada del momento brillantemente negro en el que “no tendrán nada pero serán felices”.

Ha pasado ya un año y medio desde el comienzo de los primeros confinamientos en occidente y pese a que aun no se ha aislado ningún virus agente patógeno que cause la covid-19, y pese a que ya todo el mundo sabe que el test de diagnóstico PCR es un timo concebido para dar los positivos que se quiera, y pese a que ya se sabe que las muertes de aquel nefasto confinamiento fueron por mala praxis médica y por abandono de los ancianos, y pese a que ya se sabe que los médicos falsificaron certificados de defunción a mansalva, poniendo covid-19 hasta a los muertos por herida de bala y mordedura de serpiente, y pese a que las autopsias siguen prohibidas y las pocas que se han hecho no han revelado ningún virus sars-cov-2 y pese al cúmulo de ilegalidades criminales cometidas por los gobiernos títeres de occidente, pese a todo esto, las élites avanzan en su agenda de robo de libertades y destrucción de la economía no megacorporativa, es decir la de la gente de clase media que aporta de verdad riqueza a la sociedad.

No tendrás nada y serás feliz

Anticipando el “no tendrás nada…” se empiezan a lanzar globos sonda sobre nuevas leyes para el robo de la propiedad por parte del Estado, e incluso el robo del dinero en efectivo, escudándose en la falsa “lucha contra las pandemias” y la “seguridad nacional”. Resulta difícil para alguien que ha crecido en supuesta democracia y libertad asimilar que el parlamento, el gobierno y la propia casa real de su país, con “el firmas” o “el preparao” a la cabeza, esté pergeñando todos estos abusos y proyectos de delito que los hacen reos de alta traición a todos. Pero ahí está, delante de nuestros ojos.

El discurso público que muestran los grandes medios por boca de políticos, periodistas y médicos está completamente controlado, comprado y dedicado al refuerzo de la versión oficial y al mantenimiento de un nivel alto de miedo en la población, elemento clave del control mental. Este miedo se resume en:

Si no haces lo que yo digo, te vas a morir del virus y si no me obedeces te voy a confinar, voy a cerrar tu negocio, te voy a pinchar falsas vacunas, te voy a quitar las propiedades, te voy a separar de tu familia en un campo de concentración y te voy a hacer la vida imposible.

Este es en resumidas cuentas el proyecto de ley de pandemias que algunos cacarean y este es el discurso público de hoy, agosto de 2021, de boca de nuestros amados líderes democráticos, y no solo en España, sino en casi todo occidente. Ningún matón de patio de colegio lo igualaría. No es extraño que ante estos mensajes la sociedad se haya hundido en una crisis sicótica de aúpa que puede sintetizarse en esta reflexión: ¿Cómo es posible que con el poder social en manos de la generación, en teoría, más democrática, más educada y más preparada de la historia de la civilización, sean el matón de la clase y sus cobardes adláteres los que sigan controlando el percal con técnicas tan primitivamente brutales?

Dictadura médica y científica

Hoy las tecnologías de comunicación permiten a los medios de masas, controlados todos por los mismos dueños, crear psicosis colectivas mediante el control del discurso, la fabricación de noticias, el soborno de “especialistas”, e incluso el uso de electrofrecuencias contra la población en conjunción con lo anterior. Manejados por los mismos dueños, también los políticos colaboran implementando medidas que aplicadas por unas policías traidoras a la ciudadanía, destruyen negocios y destruyen personas con aislamientos, tensión, palizas, amenazas… Pero no me olvido de los médicos, y por supuesto excluyo a los “de la verdad” que corresponda que son una minoría, pues la mayoría ha aceptado bien el papel de verdugos, poniendo los muertos que hacían falta para que el nivel de miedo fuera serio con sus protocolos letales, sus abandonos, sus falsificaciones. Poco se sorprendería Quevedo si levantara hoy la cabeza para ver de lo que son capaces estos lobos matasanos colegiados de nuestro siglo por un puñado de euros para ellos (bonos covid) y otro para el hospital (en concreto entre dos y cinco mil por PCR positivo con ingreso y diez o treinta mil, no lo sé, por enchufar a un respirador).

Equipos de guionistas, psicólogos, estadísticos, matemáticos y cineastas trabajan en comandita para decidir la forma más efectiva de contar las mentiras que sostienen el discurso oficial, de elaborar modelos matemáticos falsos que justifican la opresión, de rodar la próxima escena con cucarachos que se apresuran con una camilla ante las cámaras y luego se paran a echar un cigarro o con actores que dicen ser negacionistas del covid19 recién contagiados. El engaño es tan grande y tan ambicioso que la asistencia técnica se ha de prestar de manera continua para neutralizar cualquier atisbo de verdad que se pueda filtrar. Para eso hay fact-checkers en nómina, telediarios a todas horas, presentadores estrella venales, famosos a sueldo… Y en último caso está la desconexión, el insulto, la denigración, la destrucción de la imagen, la ocultación…

Cuando reina la mentira, el mundo se vuelve del revés y se llega a situaciones como la actual, en la que personajes degenerados, podridos de pasta, perseguidos por las leyes de algún país, gente que ha expresado pública y repetidamente su vocación eugenista, y en el caso concreto del siniestro Gates su propuesta de eugenesia mediante vacunas, son precisamente los dueños o los controladores de las megacorporaciones que fabrican las falsas vacunas con componentes secretos que dicen que van a salvar las vidas de los asustaditos por la covid-19. Esto en España se ha llamado de toda la vida poner al zorro a cuidar de las gallinas.

Una sociedad ignorante, confusa y apática

El fraude de la covid-19 ha puesto de manifiesto, en fin, la radiografía de una sociedad occidental asentada sobre capas sucesivas de mentiras, tantas que ya ha perdido la cuenta, y tan numerosas y gordas que la verdad parece ya inaccesible y aunque la tengamos delante de las narices no la vemos por pura programación mental que nos impide siquiera replantearnos nuestras creencias. El resultado es un mundo desordenado, confuso y apático.

Si miramos la historia mientras las leyes de falseo aun nos dejen, veremos que la civilización es una rareza que se alcanza con dificultad y se pierde fácilmente. No estamos inventando nada. No va a ser la primera vez que una civilización avanzada caiga y los motivos serán muy parecidos: una élite oscura que quiere más poder y va horadando los cimientos y unas masas ciegas, perezosas y engañadas que no están lo suficientemente despiertas para darse cuenta y defenderla antes de que sea demasiado tarde o haya que ir a la guerra a la desesperada para defender lo último: la vida y la propiedad, como ya pasó en España en 1936.

Si el personal no espabila, temo que se acerca el día en el que nos veamos expropiados de nuestras casas y coches, incapaces de reproducirnos sin permiso de los amos, obligados al pasaporte covid para echar un simple café, condenados al salario mínimo universal condicionado al buen comportamiento y forzados a comer la carne de plástico y mierda de Bill Gates o el soylent-green del ingeniero nutricionista de turno. Y sin embargo es muy difícil despertar al dormido a una serie de verdades que ha venido despreciando olímpicamente toda su vida y que casi tienen que ver más con él mismo y con su actitud vital que con el mundo exterior y la existencia de unas élites mafiosas que quieren esclavizarlo. El dormido, el adaptado al sistema mentiroso, el acostumbrado a la ventaja, al enchufe, al favor, a la influencia y a la corruptela, consentirá que le roben la libertad, la propiedad y finalmente también la vida, con la contrapartida de la comodidad, la seguridad confinada y el entretenimiento Real Madrid-Barsa, por favor.

La crisis del coronafraude ha venido a dar la puntilla a un mundo que ya caminaba perdido en la mentira, el abuso y el trauma; un mundo lunático de carceleros y reclusos donde la gente con grado y doctorado funciona como autómatas programados que apenas saben hacer otra cosa que cumplir órdenes y seguir protocolos; un mundo adoctrinado en la creencia del derecho divino al poder del gobierno, de la autoridad indiscutible de la ciencia, y de la verdad que difunden los mass-mierda, con premios para el sumiso y castigos para el librepensador, al que se llama despectivamente conspiranoico.

La madre de todas las conspiraciones

Pues si querías café, toma dos tazas. He aquí la madre de todas las conspiraciones, he aquí el ataque brutal y genocida de las élites contra el pueblo para el control total de los recursos a través de los gobiernos, la ciencia y la prensa. Si ellos ganan, vía falsas vacunas y pasaporte covid, decidirán quién vive y quién muere, quién se reproduce y quién se extingue, qué se come, si se puede salir o no de casa, quién puede ir de vacaciones al resort, y hasta si uno se puede reír o no. Las cartas ya se han puesto boca arriba y la información está disponible; si la humanidad renuncia a mirarla y colabora con los que la quieren esclavizar y acepta esta propuesta de sometimiento total, entonces estará dando la razón a las élites oscuras que la consideran ya una masa de muertos, pues son unos ignorantes que no quieren ver lo que tienen delante de las narices, están confundidos por renuncia a esforzarse en entender la información, y permanecen apáticos mientras, en resumidas cuentas, se comete un genocidio con sus semejantes, sus viejos, sus jóvenes, sus niños.

Prueba de ello es lo fácil que les ha resultado llevar a la raza humana a esta psicosis colectiva con la burda mentira de un agente patógeno virus sars-cov-2 que nunca se aisló, que se diagnostica con una prueba fraudulenta, que nunca se detectó en las pocas autopsias que se hicieron y con cifras de fallecidos hinchadas artificialmente por médicos sobornados que falsificaron certificados de defunción, aplicaron protocolos incorrectos a sabiendas y abandonaron a muchos viejos a una muerte en soledad y aislamiento.

Lasciate ogni speranza, voci entrate.

La humanidad desquiciada

Sin duda las élites, con sus gobiernos títeres, su ciencia comprada y su prensa amaestrada, podrán llevar a la humanidad al borde del abismo, y visto lo visto parece que lo van a hacer con el coronafraude, pero está todavía por ver si consiguen que toda la humanidad se lance de cabeza, pues un número suficiente de gente de calidad ya los ha calado y está dispuesta hasta a perder la existencia si es necesario en defensa de la verdad, la vida y la libertad.

El mal contiene en sí mismo la semilla de su propia destrucción y el hombre, si débil de cuerpo y mente, está dotado por Dios de sus más grandes regalos: libre albedrío y poder creador. Las puertas del infierno se han abierto y parece que vamos a tener que atravesarlo. Hagámoslo, pues, si no hay más remedio. Muchos caeremos en la travesía, sea, pero poco a poco la resistencia se hará más fuerte, las hienas a sueldo se terminarán comiendo entre ellas y las élites oscuras serán perseguidas y neutralizadas, cual anticristo en apocalipsis, para que no vuelvan a agredir a la humanidad de esta manera.

No se cumplirá el dantesco: “lasciate ogni speranza” y siguiendo a Jesús saldremos del infierno como él salió también y traeremos una nueva esperanza a la nueva humanidad que surgirá de esta guerra, una humanidad consciente que ya no querrá nunca más ceder el poder a ningún gobierno esbirro de una gran corporación, que estará pacíficamente armada hasta los dientes y que por eso no necesitará más a una policía mafiosa que muerde la mano que le da de comer, una humanidad nueva que eliminará los bancos y nunca más comprará nada que venga de una megacorporación, una humanidad que aprenderá a ver a través de las mentiras de los medios de masas hasta hacer que se vuelvan irrelevantes y liquiden por cierre de negocio.

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