Material registrado:

    Safe Creative #1709190281730

    Suscríbete:

    Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Sensacionalismo, publicidad e información

Mark Twain decía que el trabajo de un periodista consiste en procurar que la gente se sienta interesada por asuntos que no le incumben.

Hoy sabemos que hay razones evolutivas para explicar nuestro interés por todo lo que aparenta ser importante, cuyo conocimiento detallado nos daría ventajas competitivas en la hipotética lucha por la supervivencia, que a nivel inconsciente libramos sin tregua de forma inadvertida.

El sensacionalismo es el uso deliberado de algunas técnicas de presentación de la información para exagerar la importancia o la repercusión de ciertas noticias; y por las razones antes expuestas, es también una gran estrategia para atraer el interés del público y así aumentar la facturación por volumen de ventas y por publicidad.

El sensacionalismo se empezó a usar desde los primeros tiempos de la aparición de la prensa escrita de tipo generalista. Inicialmente se empleaban los métodos arcaicos de manipulación de la información, como el panfleto, el libelo o la campaña de difamación, pero tras un proceso de maduración y crecimiento, se llegó al cenit con el uso de las técnicas de propaganda perfeccionadas por las dictaduras europeas de principios del siglo XX .

El sensacionalismo se mueve con más comodidad en los campos informativos afines como el de los sucesos y el de los fenómenos extraños; y en el clásico soporte papel, pero a la hora de la verdad ningún medio ni soporte ha rechazado sus técnicas en momentos o con temas concretos.

Dado el poder de penetración de las imágenes, el aspecto gráfico es muy importante en la exploración morbosa del componente llamativo de la información.

El sensacionalismo ha llegado a inspirar no ya la exageración de algunos aspectos de la noticia, sino la propia invención de ficciones documentales. Pero incluso cuando se mueve en el campo de la realidad, el sensacionalismo llega al límite de lo tolerable cuando antepone los aspectos repugnantes o crueles, aunque siempre encuentra justificación en la prevalencia del derecho a la información y la sensibilización de los poderes fácticos ante causas justas.

El sensacionalismo tiene un ámbito universal, aunque se ha adaptado mejor a algunas culturas, como prueba el ancestral apego británico por los tabloides, impensable en otros ambientes.

Los métodos de la propaganda: exageración, mentira, manipulación, invención, repetición…, son también usados por la prensa sensacionalista, si bien es cierto que sus fines divergen.

La publicidad está libre del componente «ideologizante» de la propaganda y de la obligación del rigor informativo de la noticia, por lo que ha siempre ha sido el campo ideal para la puesta en práctica de las nuevas técnicas sensacionalistas.

El sensacionalismo es una parte más de la sociedad de la información y si queremos tener medios libres parece que tendremos que aprender a convivir con él.

 

Comments

So empty here ... leave a comment!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sidebar